¿El principio del fin para los Seattle Seahawks?

Por: Ulises Mtz


Los Seattle Seahawks han sido uno de los mejores equipos en la NFL durante los últimos 5 años, y detrás de su defensiva han sido posiblemente el equipo más consistente de la NFC durante ese intervalo de tiempo. Tienen un genuino QB de franquicia en Russell Wilson, y jugadores como el esquinero Richard Sherman, el safety Kam Chancellor, y el ala defensiva Michael Bennett que son de verdadera élite en su posición.
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Pero en la antesala de la temporada 2017 han surgido diferentes reportes que podrían estar revelando una severa animosidad entre las estrellas defensivas del equipo y el régimen del Head Coach Pete Carroll.

El mismo Russell Wilson no parece ser la persona favorita entre las filas de los Seahawks, y toda esta desintegración y degradación de la química del equipo parece ser una secuela prolongada de la catastrófica decisión de Carroll y el Coordinador Ofensivo Darrell Bevell al final del Super Bowl 49 que le costó a los Seahawks su segundo campeonato consecutivo, y el privilegio de haber vencido a los legendarios Peyton Manning y a Tom Brady en el Super Tazón.
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…Y es que sin lugar a dudas es la peor y más costosa e indefendible decisión que algún Head Coach ha tomado en la historia de los deportes profesionales.

El llamar una jugada de pase abajo en el marcador del Super Bowl 24 a 28 frente a los New England Patriots, en segunda y gol desde la yarda 1, con 26 segundos por jugar y un tiempo fuera restante, en lugar de correr el ovoide teniendo a Marshawn Lynch en el roster apodado “Beast Mode” por su capacidad de arrastrar oponentes por del campo antes de ser tacleado, es simplemente un error garrafal que debió haberle costado el empleo tanto a Pete Carroll como a Darrell Bevell.

Claro que no había forma de que Carroll y Bevell supieran que ese fatídico intento de pase iba ser interceptado por Malcolm Butler de los Patriots, pero la ausencia de noción situacional mostrada es imperdonable y un error estratégico que desafía toda lógica.
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Por agregar contexto adicional podemos comentar que durante el Super Bowl 49 Marshawn Lynch consiguió al menos una yarda en 22 de 24 acarreos que tuvo, y que durante la temporada 2014 la defensiva de los Patriots fue la número 28 en la NFL en taclear al RB para 0 o menos yardas. Con un tiempo fuera por quemar Lynch debió haber recibido al menos un acarreo más, y las probabilidades abrumadoramente apuntan a que hubiera conseguido el touchdown de la victoria y el segundo campeonato para Seattle en dos años.

Aunque los Patriots hubieran milagrosamente contenido a Beast Mode para mantenerlo fuera de las diagonales, la crítica para Pete Carroll y para Darrell Bevell no sería tan severa pues hubieran perdido el juego manteniéndose fieles a la identidad de su equipo: juego terrestre y defensiva dominante.

Por el contrario  desde esa terrible decisión los teóricos de la conspiración han hablado que la verdadera razón por la cual Carroll puso el juego en el brazo de Russell Wilson en lugar de las piernas de su mejor jugador – y posiblemente el mejor RB en la NFL en aquel entonces – fue producto de una deliberada intención de establecer a Wilson como la cara y estrella del equipo.

Eso al parecer nunca sentó bien y continúa siendo un punto de problema para Richard Sherman, CB estrella y líder vocal de la defensiva de los Seahawks, y que en ocasiones ha sido pública y abiertamente crítico tanto de Wilson como de Carroll. Durante la temporada 2015 Marshawn Lynch no fue el mismo RB dominante que vimos durante 2013 y 2014, y decidió retirarse al final de la misma en lo que hoy que está de regreso en los emparrillados para jugar con los Oakland Raiders más bien parece fue un deseo personal de alejarse de los Seahawks,  más no de la NFL como tal.

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En semanas previas a la edición 2017 del draft de la NFL los Seahawks estuvieron buscando deshacerse de Richard Sherman (posiblemente el mejor jugador en el roster) vía cambio,  lo cual pudiera corroborar que dentro de los Seahawks existe una disensión fuerte y que al deshacerse de Sherman la administración del equipo estaría eliminando la causa de un cáncer en los vestidores proveniente del descontento que tiene Sherman como figura representante de la defensiva de Seattle con el régimen de Pete Carroll y con el establecimiento de Russell Wilson como el jugador franquicia.
Hace poco menos de un mes Michael Bennett, otro jugador estrella de los Seahawks, manifestó su descontento con la administración del equipo por firmar al QB suplente Austin Davis en lugar de dar una oportunidad el controversial Colin Kaepernick.
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Si bien no tenemos duda que Sherman y Bennett son profesionales consumados y que van a hacer todo lo posible por acumular victorias durante la temporada 2017, las manifestaciones públicas pudieran ser solamente síntomas esporádicos de un equipo que tras bambalinas está ya completamente desintegrado y que podría ser enteramente disfuncional.
Como equipo los Seattle Seahawks han retenido talento en algunas posiciones clave, tienen los elementos para continuar siendo una muy buena defensiva, y cuentan con los servicios de uno de los mejores mariscales de campo jóvenes de la NFL.

Durante el 2017 van a beneficiarse de jugar en una NFC West en la cual hay dos equipos en franca reconstrucción – los 49ers y los Rams – y un equipo que parece venir de más a menos en los Arizona Cardinals.

Pero aunque sean los grandes favoritos para ganar la división y regresar a los playoffs, una línea ofensiva bastante pedestre y poco cohesiva, la falta de un RB consolidado desde la partida de Marshawn Lynch, y problemas internos con la química del equipo, podrían son los ingredientes por los cuales los Seahawks empiecen a mostrar abolladuras que no tendrán una fácil reparación.
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Que los Seattle Seahawks sean o decepción en el 2017 está aún por verse, pero ciertamente son un equipo en el que existan más preguntas que respuestas, y al menos en papel no parecen estar listos para competir con los Dallas Cowboys, los Green Packers, los Atlanta Falcons, y los New York Giants para ser uno de los mejores equipos de la NFC.


Por: Jimena Sánchez y @Cover3_mx